La web 2.0
Como es sabido, el Internet es un gran contenedor en el
que se puede localizar información acerca de cualquier área de conocimiento.
Para ello, el investigador como primera instancia tiene que conocer los
diferentes recursos documentales que la “Red de redes” pone a su disposición
para que la búsqueda sea lo más acertada posible. En este sentido, María Pinto
Molina, Catedrática de Documentación de la Universidad Carlos III, afirma: “Uno
de los problemas que surgen en la búsqueda de información es si lo que
recuperamos es "mucho o poco" es decir, dependiendo del tipo de
búsqueda se pueden recuperar multitud de documentos o simplemente un número muy
reducido. A este fenómeno se le denomina Silencio o Ruido documental”.
- Silencio
documental: Son aquellos
documentos almacenados en la base de datos pero que no han sido
recuperados, debido a que la estrategia de búsqueda ha sido demasiado
específica o que las palabras clave utilizadas no son las adecuadas para
definir la búsqueda.
- Ruido
documental: Son aquellos
documentos recuperados por el sistema pero que no son relevantes. Esto
suele ocurrir cuando la estrategia de búsqueda se ha definido demasiado
genérica.
Actualmente vivimos en una cambio social acelerado, “La
tecnología, junto a otros factores menores, es la principal causa de estos
cambios, sobre todo, en épocas de grandes invenciones o descubrimientos” (Hernández
de Frutos, 1991). Por ello se debe hacer un uso responsable de esta.
Las fuentes de información en línea son aquellos
instrumentos que nos proporcionas datos y recursos para ampliar nuestro
conocimiento acerca de un tema a tratar o ámbito específico.
Desde la aparición del internet, la documentación
digital ha tenido un gran desarrollo. Todo se ve envuelto en entorno a las
TIC´S, debido al gran auge que han tenido los documentalistas del siglo XXI
trabajan en formato digital a lo cual toda persona en busca de información
acude a ellas.
Pero ¿de dónde surge todo esto?
En otoño del 2001 tuvo lugar la primera gran crisis de
Internet. En ese momento, se escuchaban voces que profetizaban el final de la
Red como un producto especulativo de corto recorrido. A pesar de la
desesperanza, y después de la caída de los grandes portales de contenidos,
entre el 2002 y el 2004 se diseña un nuevo camino: si ya no hay grandes portales
de contenidos... ¿por qué no hacer que todo el mundo pueda compartir los suyos?
Sin embargo, por aquel entonces sólo los Foros ofrecían esta posibilidad y eran
muy rígidos. Así pues, unos pocos visionarios comienzan a ver negocio en el desarrollo
de herramientas que faciliten a los internautas la incorporación de sus propios
contenidos a la web. Como consecuencia del incremento y el éxito de estas herramientas,
en 2004 Tim O'Reilly expone sus recientes hallazgos: Internet no había muerto,
había evolucionado hacia lo que él acuñó con el término “Web 2.0.”
La Web 2.0 representaba una nueva era, donde “la gente
común” no sólo podía consultar la información y limitarse a expresar su punto
de vista sino que ahora el funge un rol importante puesto también puede ser
aportador de documentos y conocimientos a través de blogs, wikis, redes
sociales, programas p2p, etc.
Citando las palabras de José López Yepes, Catedrático de Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, “es necesario convertir al homo sapiens (necesitado de información) en homo documentalis (capaz de autoinformarse hasta ciertos límites), esto es, en hombre documentado y llamado a convertirse, a su vez, en creador de información bien guiado y aconsejado por el homo documentador o profesional del documento”, me doy cuenta de que uno de los principales objetivos la web 2.0 era que el navegante deje de ser un individuo pasivo limitándose a consultar la información que desee sino que a su vez se involucre a tal punto que no solamente sea receptor de información, ahora también podrá generar información y documentación, compartiendo siendo así también un emisor de ella.
Y ¿cómo es que se logra la participación de los navegadores? O bien, ¿qué medios utilizan?
Citando las palabras de José López Yepes, Catedrático de Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, “es necesario convertir al homo sapiens (necesitado de información) en homo documentalis (capaz de autoinformarse hasta ciertos límites), esto es, en hombre documentado y llamado a convertirse, a su vez, en creador de información bien guiado y aconsejado por el homo documentador o profesional del documento”, me doy cuenta de que uno de los principales objetivos la web 2.0 era que el navegante deje de ser un individuo pasivo limitándose a consultar la información que desee sino que a su vez se involucre a tal punto que no solamente sea receptor de información, ahora también podrá generar información y documentación, compartiendo siendo así también un emisor de ella.
Y ¿cómo es que se logra la participación de los navegadores? O bien, ¿qué medios utilizan?
Para lograr la sustracción y transmisión de información
son utilizadas:
- Blogs y microblogs.
- Wikis.
- Podcasting.
- Servicios para compartir recursos (enlaces, documentos, imágenes y vídeos).
- Sitios de redes sociales.
- Noticias sociales.
- Geolocalización.
- Guías y compra social.
Todo esto tiene repercusiones positivas al querer
obtener información a través de la consulta pero debo reconocer de que, una de
las principales desventajas es que, al ser todos actores fundamentales de este
aportar ideas, no todas las fuentes son confiables y verídicas.
La sociedad de hoy vive inmersa en la tecnología y por
ende repercute en cada aspecto de su vida. Es común que ante problemáticas o
temas desconocidos acudamos a las fuentes de información en línea, facilitando
la búsqueda y reduciendo grandes e innecesarias cantidades de información a lo
concreto.
Pero nos enfrentamos con una problemática bastante
grande, porque gran parte de la comunidad de navegadores desconoce o bien no le
importa que parte de la documentación encontrada en internet muchas veces sea
poco confiable, puesto que no todas las personas que suben la información
tienen la delicadeza de argumentar y comprobar sus aportaciones.
Ante esto es importante que tener en cuenta esta
realidad, una vez sabiéndola, al realizar una investigación no debemos
limitarnos a una sola fuente sino también indagar en otras hasta llegar a la
verdad, a su vez se adquiere un mayor conocimiento y dominio de un tema.
BIBLIOGRAFÍA:



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